Rainer Werner Fassbinder


el genio alemán

"Interludio de amor" (1956)

Interlude (1956) es una película de difícil comprensión. De entrada, todo tiene un aire falso. La historia sucede en Munich, pero sabemos que esta ciudad no es así en la realidad. El Munich de Interludio de amor está fabricado con piezas de decorados monumentales: Königsplatz, Nymphenburg, Herkulessaal... Al cabo de un rato comprendemos que es el Munich que puede ver una norteamericana.

June Allyson viaja a Munich para conocer Europa. Lo que allí encuentra es un gran amor, el amor de su vida: Rossano Brazzi en el papel de un director de orquesta a lo Karajan. June Allyson es ligeramente diferente del tipo de heroínas de Sirk. Tiene un aire demasiado natural, demasiado sano. Demasiado alegre. Sin embargo, al final no se sentirá tan bien.

Rossano Brazzi nunca abandona su papel de director de orquesta, ni durante los más dulces y tiernos diálogos amorosos. Su forma de desplazarse revela una genial dirección de actores: siempre como un gallito, siempre con un aire teatral, incluso en los momentos de sinceridad. Brazzi interpreta su papel como habría que interpretar Musik de Wedekind. Brazzi tiene una mujer, Marianne Koch. Y para quien quiera comprender la visión del mundo de Sirk, este personaje tiene una importancia crucial. Marianne está enamorada de Brazzi. Él se ha casado con ella, y ella siempre ha sido feliz hasta que ha vivido con él y su amor la ha destruido. Se ha vuelto loca. Todos los personajes sirkianos tratan de realizar un ideal, satisfacer un violento deseo. El que obtiene todo lo que desea es destruido. ¿Esto significa que en nuestra sociedad sólo son aceptadas las personas que persiguen algo como el perro con la lengua fuera? En tanto se atienen a las reglas que les permiten ser útiles...

Cuando veo las películas de Douglas Sirk cada vez me convenzo más de que el amor es el mejor, el más insidioso y el más eficaz de los instrumentos de represión social. June Allyson se lleva con ella a Estados Unidos un menor gran amor. Pero tampoco serán felices juntos. Ella siempre soñará con su director de orquesta y él siempre verá rastros de sus deseos insatisfechos. De ahora en adelante, sólo les absorberá su trabajo, lo que a su vez naturalmente será explotado. Muy justo.

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